Con las mismas palabras que a su novia, con las mismas palabras que a todas las demás; el muy cobarde y falto de creatividad primordialmente, me convenció de que yo era especial para él.
¿Pero de cuando a acá, me dejo convencer así? Pues nada, me encanta el tipo. La química me incendió entera cuando lo conocí. Me enganché a la espera de su siguiente paso, todo un caballero aparentemente, todo un conquistador. Yo como con juguete nuevo, dejándome conquistar, dejándome apendejar más bien, ahora que lo pienso detenidamente.
Perdí la cabeza por un intento de Don Juan con sonrisa de sociopata, que al final de cuentas es lo que es. Un ser sin escrúpulos adicto a la adrenalina de la conquista y la cacería. Que lo que menos le interesa es la persona a la que le dedica su deseo por un rato, lo que le interesa es presumir su galanura ante los demás.
Soy una tonta, y no dejo de repetírmelo. Me sorprende mi estupidez y lo ciega que quise ser. Me dejé conquistar por un papanatas que me prometió el cielo y a cambio de eso recibí mentiras y sonrisas falsas. Lo veo ahora seduciendo a otra, y luego a otra. Ya veremos quien es la próxima que cae.
Crecido seguramente en un ambiente totalmente machista en donde la mujer es vista como un objeto en el que se puede descargar sexualmente, en donde empiezan y terminan sus inseguridades.
Tengo ganas de platicar con la otra de la otra... El muy cabrón, me quería como la otra, esa otra que según nunca se entera de que es la otra. Yo mensa creyéndome la novia de un hombre con una novia ya. Ahora buscando una más y pues si, una más bruta que sabe toda la historia y aún así le permite todo y "se deja querer".
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| NO MAMES QUE HAY CHAVAS ASÍ??!! |
De plano tan necesitadas y desesperadas están algunas que aceptan la situación que sea por más humillante y denigrante. Con tal de no estar "solas" porque estas re-sola si aceptas una relación así. Porque estas bajando al nivel más bajo que puede haber en el mundo de las relaciones. Aceptar ser la otra, esa que le dan el tiempo que sobra, el tiempo en el que se escapa de la catedral para visitar la capilla en la que le rezas como si de veras fuera el súper hombre que crees que es y lo peor que él cree que es.
Ser la segundona no es para mi, evidentemente no es para ninguna. Yo pienso que el día que dejemos de aceptar ser la otra, ese día los hombres dejaran de buscar otros brazos.
Yo soy ferviente creyente de la monogamia en serie, sí en serie: mi concepto es... ten las parejas que quieras, pero una luego de la otra, no una sobre otra y encima de otra y detrás de la otra (por muy orgía que pueda leerse) Y hay que ser sinceras, alguna vez en la vida acepté ser la otra, pero no porque sea yo muy open mind, sino porque en mi interior esperaba salir triunfante y quedarme como la buena y la mera mera, o sea la novia con título nobiliario, familiar y toda la cosa.

Pero eso no pasa y te quedas sentadota con tu frustración llorando cada que no se aparece, cada que no contesta, cada que te deja vestida y alborotada. Para que después se aparezca con su cara de inocente, diciéndote que siente que le mueves hasta el hueso más pequeño del cuerpo con tu mirada, que eres hermosa, perfecta para él, que ya va a dejar de hacer lo que hace, llega diciendo que te quiere mucho o chance ya hasta te dice que te ama, te llena de chocolates, que a parte de querer limpiar su culpa te engordan. Y te invita a salir y te sonríe como el príncipe encantador... una vez más a la basura tu dignidad y tu resolución de dejarlo porque ya es suficiente. Vas de idiota a salir con el una vez más.
Pasas la noche de tu vida; y al día siguiente. Al día siguiente sigues siendo la otra, te quedas como la zorra, como la bruta y tontona que se traga todo, que le perdona todo y que no obstante le es fiel... duh!
De pronto y gracias al destino te enteras que le dedicó la misma canción a no se quien más. Esa canción que ya estabas a punto de pagarle marca registrada de tantas pinches veces que la has escuchado con el corazón volteado sintiéndote única y creyendo cada palabra.
Quiero ver, de Cafeta, Nubes y Para que no digas que no pienso en ti de Caifanes, Beber de tu sangre de Los amantes de Lola. ¿qué por qué las enlisto? Pues para que vayas identificando a tu príncipe engañador.
Además de los mensajes encantadores con sus imágenes que te hacen sonreír, que seguramente manda en lista de a dos, tres, cuatro, ve tu a saber.
Lo importante es cortar antes, dejar de creerle sus mentirotas
y dejar de ilusionarte, ahora que siempre existe la opción de usarlo para lo que es y tirarlo a los desechos peligrosos... Antes de que te tire a ti a los desechos rotos sin posiblidad
de reciclaje.