lunes, 8 de enero de 2018

No chafeo ni quiero ser una cabrona (última entrada de éste blog)

Estoy enamorada...
De mi misma. De mis ojos miopes con las pestañas y las cejas despeinadas, de mi nariz chata voletando al este, de mis labios rosas, de mis mejillas con los pómulos  marcados, de mi cuello largo, de mi cabello enredado, de cada uno de mis tatuajes, de mis manos huesudas y mis codos arrugados, de mis cenos pequeños, de mi abdomen marcado por cargar vida, de mi cadera ancha, de mis largas piernas y mis pies flacos con sus dedos raros.
Llegué a amarme con el tiempo, ver que mis defectos son muchos, pero bonitos. Pero, bajo qué criterio son defectos? Qué canon de belleza tengo que cumplir? Quién dijo que yo debía ser de cierta forma para verme bella?
Siendo yo soy feliz, me disfruto, me caigo bien, me divierto conmigo misma... Luego entonces puedo disfrutar la compañía de alguien más. Enamorarme sanamente, no poseo; deseo y acompaño. Si me amo yo, puedo amar de verdad.
No quiero ser parte del todo que se mueve. No quiero ser una más, no me gusta buscar una pareja que me mantenga y me trate como "reina" quiero un hombre que me vea como su igual, pero reconozca nuestras hermosas diferencias, que me trate con respeto, con cariño, compañerismo, buen humor, pero sobre todo con inteligencia.

jueves, 13 de abril de 2017

Cuando te rompen el alma con un puñetazo


Tal vez el médico legista no vio más allá de un hematoma sobre mi labio, no hubo dientes flojos ni mucha sangre corriendo en mi boca. Pero mi corazón, antes cuarteado, ahora tenía desplomes y derrumbes. En tanto mi alma: quedó hecha jirones.

Mis lágrimas eran pocas, pero quemaban mi todo que se vislumbraba sombrío.
Miré mis manos temblorosas: yo entera quedé rota.

No he pasado un solo día sin llorar; no tengo horario y mis lágrimas no respetan compañía, brotan sin aviso. Y lloro como niño perdido.

Hoy no se ve más el moretón, mucho menos la hinchazón. Los oficiales tenían razón; no era una lesión que tardara en sanar más de quince días. Pero: acaso no vieron a través de mis ojos? Quedé profundamente herida: ya han pasado más de quince días y me sigue doliendo el pecho, el recuerdo, el sueño, la ilusión, el corazón.

Del enojo pasé a la angustia, luego vino el miedo, después me visitó la tristeza -esta última se niega a irse- ya le voy agarrando cariño y eso me asusta más. Sonrío menos aunque me esfuerzo, mis chistes ya no son los de antes, hace mucho que no estoy de simple, no me dan risa los Simpsons o los videos de caídas cómicas que me doblaban a carcajadas. Evito mis libros cursis, o películas románticas. Ya no me gustan tanto los changos. Deje de ser yo un cachito.

Sin embargo hoy distraída me miré al espejo; sigo teniendo ese brillo en los ojos. Me observé linda, me gusté. Mi arruga del enojo parece desvanecerse un poco, absurdamente me vi más joven, aunque casi es mi cumpleaños; uno muy significativo y hoy más que nunca.

Entiendo ahora que tengo que desempolvarme poco a poco los recuerdos, el minutero sigue sanándome las heridas como un guerrero día a día. Voy bien. La profundidad del bache no era tan abismal como al principio se sentía, ya voy en la pendiente hacía arriba; todos sabemos que es la que más cuesta, solo hay que arrancarse fuerte.

lunes, 12 de mayo de 2014

¿Qué haces con las ganas... Las tiras o las reciclas?

¿Cómo olvidar a alguien?

Tal vez sea un proceso largo y doloroso. Un proceso del que siempre se sale, aunque a veces no a tiempo, aunque a veces no intacto. Se sale uno de ahí con heridas y raspones que arden, duelen y dan coraje.


Las lágrimas se agolpan de una en una o de a muchas y montones. Soy una mujer a la que particularmente le cuesta trabajo llorar y no es que no quiera o que no me queme el nudo en la garganta. Más bien, con tanta caída aprendí a no llorar, a que las lágrimas no hacen permanecer; sirven para la catarsis y dejar ir. Pero no para lograr nada trascendental.
Hace unos meses descubrí que hay hombres que pueden llorar sólo para hacerte creer que les importas, pero si son mitómanos, esas lágrimas forman parte de la trama. Tienen, de alguna forma, que sustentar lo que te están diciendo.

Tengo dudas existenciales y razonables bien intensas desde que ese hombre me mintió como un profesional...


¿Cómo se puede mentir de manera tan impúdica? (cagada la palabra). Pero de verdad ¿Cómo pueden?
Si le dices a alguien que lo quieres y que estas dispuesto a todo. ¿Cómo se atreven a hablar mirando a los ojos con intensidad, si nada es cierto?

Hasta hoy es cosa que no entiendo. ¿De verdad el ego se les infla hasta el cielo cuando sus mentiras han sido creídas?
Es como me han dicho; no porque yo no lo haga quiere decir que los demás tampoco. O, no porque yo piense de cierta manera, los demás pensarán igual. Las cosas son diferentes en cada cabeza y cada alma tiene sus propios demonios.

Mi demonio hoy en día tiene nombre y apellido. He de confesar que pensé muchas veces en vengarme, tomar revancha y reírme maliciosamente después de ver resultados; Pero resulta que no soy buena para eso, preferí entonces olvidar y matar con indiferencia. El problema es que yo soy la que ya está olvidada y él sigue bien presente en mis pensamientos, es de esos pensamientos inoportunos. Es como si llegara caminando como si nada paseándose en mis ideas y en los momentos menos propicios.

 Es duro, la verdad es que jamás me había pasado; yo era siempre la de la cabeza fría y el corazón a parte. Hoy, (no se qué pasó) pero terminé con la cabeza caliente y todo lo demás también. El problema aquí es el corazón, digo, lo demás se enfría pero el corazón ¿cómo se saca del ruedo?


Da pena aceptarlo, pero soy un cliché, y uno malo. Escucho canciones tristes, de esas que pegan con látigo desollador, evito las pelis románticas para no terminar viéndome en cada escena con él o añorando o soñando despierta con él. Me he puesto a comer dulces como desesperada tratando de llenar mi vacío con comida reconfortantemente llenadora (azúcar en forma de galletas, chocolates y helados).

Mi mejor amigo me llevó a Garibaldi a tratar de aventar su recuerdo; con canciones de mariachi, banda y norteños...
Nada funcionó: me reí como loca, me divertí montones y me embriagué bastante. Al otro día tenía una cruda de esas que no puedes ni respirar porque el mismo oxígeno te da nausea. La cruda me duró dos días, se quitó magicaestúpidamente cuando recibí otro mensaje de él.

¡Maldito él!, pensaba yo. Ahora pienso: ¡Qué idiota yo!
Caí una y otra vez en su juego, que como dice la canción (no pregunten cual, que me da pena) "cada juego que jugó, siempre lo ganó". Y ahí estaba crédula y fantasiosa, ganosa y sentimental; esperando que cada vez que hablábamos de nosotros fuera cierto, que ya no se tratara de una mentira de pocos días. Pero sucedía lo que yo temía: MENTIRAS.

Y no es que me arrepienta, honestamente me la pasé bien, me ilusioné y creo me hacía falta. Hoy lo tomo como una experiencia, una enseñanza de vida para no cagarla más o tal vez la vuelva a cagar; pero para qué arrepentirse si mientras duró estuve feliz, estuve triste y enojada.


La vida está hecha de resbalones y caídas mal pedo, el secreto yo creo consiste en levantarse y sacudir todo lo malo;  quedarte con lo bueno con todo y que los recuerdos duelen, la vida sigue, la ruleta da vueltas. Al final de cuentas se trata de sentir, de vivir, de experimentar y salir sonriendo como si nada a la espera de la siguiente aventura que te haga estremecer y uno nunca sabe cuál será la definitiva, cuando terminará la etapa de experimentar.

Creo en el amor, creo que llegará el bueno, creo que soy un durazno (no una naranja), en espera de su fruta que le acompañe;  y que por ahí anda mi alma gemela perdido como yo con las mismas ganas que yo de encontrarse conmigo.
Alma gemela, te espero sonriente.


Epiloguito: ¡Me alarmo a mi misma!...  me he vuelto una romántica incurable e indomable. Sólo me queda decirle gracias al canijo que despertó eso en mí.




martes, 22 de abril de 2014

Extranjero amor al café

El café de sus ojos

Me miró profundo a los ojos. Y sí, honestamente valí gorro... el sonido de fondo: Tamales oaxaqueños calientitos; fue nuestra romántica canción de fondo durante ese instante en el que me perdí en el café...

Después el pulque hizo su magia. La bebida de los dioses que se bebe para "cantar con los coyotes", nos depositó en medio de una atmósfera rara; entre amigos, risas, sudor y una extraña pero interesantísima platica en spankoreanglish: Mi promesa de amor eterno a mi greñudo novio, se me olvidó casi por completo.

Las fotos entre el sonido de la música de mi entonces novio, las sonrisas y el coqueteo, me tiraron de la realidad, entonces me monté en una burbuja de fantasía donde las barreras se tumbaban enteras. Donde no importaba la diferencia de culturas, ni de idiomas, ni de ideologías; sólo entrabamos él y yo en una utopía que se volvió una extraña y chafa historia de amor fallido una vez más...

Con la adrenalina extrañamente esparcida en mi cuerpo terminé una relación sin querer, o más bien sin pensar, sólo actué, me dejé llevar -como luego es mi costumbre- y de pronto me sentí libre: agustamente ligera y libre.

Corrí a los brazos de un desconocido, un fuereño, un viajero que desde muy lejos tuvo que caer precisamente aquí. Yo la que no creía en el destino, dejé fluir las cosas y terminé hasta rezando por un poco más de tiempo, por un poco más de sus ojos, por un poco más de sonrisas, por un poco más de su cultura en mi, por un poco más de él.

Pero como dice el dicho de las abuelas: No hay tiempo que no llegue, ni plazo que no se cumpla. O algo así (nunca he sido buena para recordar exactos los dichos) Una semana después de nuestra primera mirada; nos encontramos de nuevo: Un sábado sabroso, en una fiesta llena de buenas vibras y buena onda. No había para donde escapar.
Nos escabullimos de las miradas curiosas de los demás y en un juego de miradas, gafas, risas y sorpresas... llegó ese beso furtivo, robado, pero muy esperado y ansiado. Sus pequeños ojos se abrieron inesperadamente y sus mejillas se salpicaron de rosa sobre ese amarillo tenue tostado de su piel.

Fue corto el tiempo, pero fulminante para mí. Siempre riendo, enseñándome y yo felizmente aprendiendo de él. Un ser fuera de serie, inteligente, audaz, culto, ávido estudiante de todo: de mí también.

Su mano se aferraba siempre fuerte a la mía. Su fuerza en su aparente pequeño cuerpo, era sorprendente, esa fuerza; estoy segura, proviene de su alma de guerrero con la que recorre el mundo.

Metidos en una bomba de tiempo, en una lata con caducidad próxima a expirar. Nuestra pasión se nos desbordó un poco o un mucho...
El tenía que irse y yo lo sabía bien; tal vez por eso yo también me aferré a una historia de amor imposible. En esta ocasión no tendría que salir corriendo con algún pretexto o buscar alguna excusa para huir cuando las cosas se pusieran serias. Simplemente había una fecha, un final seguro y sin retorno.
Quería vivir mi historia boba de amor; y me la conseguí. Le hablé de mis sentimientos hasta el minuto cero. Me dispuse a disfrutar su radiante sonrisa y presencia hasta el amanecer de nuestro último anochecer.

Y entonces como un mal chiste. Me quedé sólo con unos souvenirs para no olvidarme de ése hombre que hizo que mi corazón brincara y latiera sin control, que mi piel pidiera a gritos la suya y mis ojos ardieran por ver sus ojos otra vez.

En mis manos quedó un hermoso abanico coreano, en mis labios un último dulce beso, en mi memoria su partida por aquella salida tan amistosa y la promesa de volvernos a ver algún día lejano.  

epiloguito: también me dejó dos libros medio buenos, medio malos y un diente de la orillita roto de pura pasión.



martes, 18 de marzo de 2014

Creyendo que eres la única o la historia del príncipe engañador

Con las mismas palabras que a su novia, con las mismas palabras que a todas las demás; el muy cobarde y falto de creatividad primordialmente, me convenció de que yo era especial para él.

¿Pero de cuando a acá, me dejo convencer así? Pues nada, me encanta el tipo. La química me incendió entera cuando lo conocí. Me enganché a la espera de su siguiente paso, todo un caballero aparentemente, todo un conquistador. Yo como con juguete nuevo, dejándome conquistar, dejándome apendejar más bien, ahora que lo pienso detenidamente.

Perdí la cabeza por un intento de Don Juan con sonrisa de sociopata, que al final de cuentas es lo que es. Un ser sin escrúpulos adicto a la adrenalina de la conquista y la cacería. Que lo que menos le interesa es la persona a la que le dedica su deseo por un rato, lo que le interesa es presumir su galanura ante los demás.

Soy una tonta, y no dejo de repetírmelo. Me sorprende mi estupidez y lo ciega que quise ser. Me dejé conquistar por un papanatas que me prometió el cielo y a cambio de eso recibí mentiras y sonrisas falsas. Lo veo ahora seduciendo a otra, y luego a otra. Ya veremos quien es la próxima que cae.

Crecido seguramente en un ambiente totalmente machista en donde la mujer es vista como un objeto en el que se puede descargar sexualmente, en donde empiezan y terminan sus inseguridades.

Tengo ganas de platicar con la otra de la otra... El muy cabrón, me quería como la otra, esa otra que según nunca se entera de que es la otra. Yo mensa creyéndome la novia de un hombre con una novia ya. Ahora buscando una más y pues si, una más bruta que sabe toda la historia y aún así le permite todo y "se deja querer".

NO MAMES QUE HAY CHAVAS ASÍ??!!
De plano tan necesitadas y desesperadas están algunas que aceptan la situación que sea por más humillante y denigrante. Con tal de no estar "solas" porque estas re-sola si aceptas una relación así. Porque estas bajando al nivel más bajo que puede haber en el mundo de las relaciones. Aceptar ser la otra, esa que le dan el tiempo que sobra, el tiempo en el que se escapa de la catedral para visitar la capilla en la que le rezas como si de veras fuera el súper hombre que crees que es y lo peor que él cree que es.

Ser la segundona no es para mi, evidentemente no es para ninguna. Yo pienso que el día que dejemos de aceptar ser la otra, ese día los hombres dejaran de buscar otros brazos.
Yo soy ferviente creyente de la monogamia en serie, sí en serie: mi concepto es... ten las parejas que quieras, pero una luego de la otra, no una sobre otra y encima de otra y detrás de la otra (por muy orgía que pueda leerse) Y hay que ser sinceras, alguna vez en la vida acepté ser la otra, pero no porque sea yo muy open mind, sino porque en mi interior esperaba salir triunfante y quedarme como la buena y la mera mera, o sea la novia con título nobiliario, familiar y toda la cosa.
Pero eso no pasa y te quedas sentadota con tu frustración llorando cada que no se aparece, cada que no contesta, cada que te deja vestida y alborotada. Para que después se aparezca con su cara de inocente, diciéndote que siente que le mueves hasta el hueso más pequeño del cuerpo con tu mirada, que eres hermosa, perfecta para él, que ya va a dejar de hacer lo que hace, llega diciendo que te quiere mucho o chance ya hasta te dice que te ama, te llena de chocolates, que a parte de querer limpiar su culpa te engordan. Y te invita a salir y te sonríe como el príncipe encantador... una vez más a la basura tu dignidad y tu resolución de dejarlo porque ya es suficiente. Vas de idiota a salir con el una vez más.

Pasas la noche de tu vida; y al día siguiente. Al día siguiente sigues siendo la otra, te quedas como la zorra, como la bruta y tontona que se traga todo, que le perdona todo y que no obstante le es fiel... duh!
De pronto y gracias al destino te enteras que le dedicó la misma canción a no se quien más. Esa canción que ya estabas a punto de pagarle marca registrada de tantas pinches veces que la has escuchado con el corazón volteado sintiéndote única y creyendo cada palabra.

Quiero ver, de Cafeta, Nubes y Para que no digas que no pienso en ti de Caifanes, Beber de tu sangre de Los amantes de Lola. ¿qué por qué las enlisto? Pues para que vayas identificando a tu príncipe engañador.
Además de los mensajes encantadores con sus imágenes que te hacen sonreír, que seguramente manda en lista de a dos, tres, cuatro, ve tu a saber.


 Lo importante es cortar antes, dejar de creerle sus mentirotas y dejar de ilusionarte, ahora que siempre existe la opción de usarlo para lo que es y tirarlo a los desechos peligrosos... Antes de que te tire a ti a los desechos rotos sin posiblidad de reciclaje.



martes, 4 de marzo de 2014

Rompiéndote la madre.com

Así me siento desde ayer, me he sorprendido de mi misma; de mi capacidad de mantenerme ecuánime e intacta ante el horror y la nausea que a cualquiera le podría provocar una situación así.

Simplemente mantuve mi cabeza altiva, la mirada perdida y el corazón con los latidos desbocados, la boca seca con el pensamiento constante de controlar cualquier resquicio de lágrimas que pudiesen evidenciar el dolor que crecía sin medida ni proporciones dentro de mí.

Ante una humeante taza de té simplón; mis manos tamborileaban y mi mente estaba reseca y árida, convirtiéndose en la envidia de cualquier desierto inmenso. Dentro de tanta nada, extrañamente la cara de una chica aparecía intermitente como enviada por un estrobo dentro de mi cabeza.

Junto a mi en el apestoso y mugriento, manchado sillón rojo: estaba él tan distante que podría construir una ciudad en medio, pero tan cerca que su olor invadía mi nariz. Una, dos, tres veces intentó tomar mi mano. Pero yo ya estaba en otro plano, uno muy oscuro, uno muy lejos, uno muy espantoso. Sentí la caída hasta el fondo bien fondo hondo no obstante retorcido y solitario. De esas veces que sueñas que caes y brincas entero; así yo ayer. La diferencia es que estaba despierta, con los ojos clavados no se dónde. Que maldita sea no era un sueño, más bien una pesadilla. Ahí estaba yo viviendo el dolor, ese dolor del que tanto temía, del que tanto huía; se materializaba en millones de latidos desbocados llenos de la tristeza, el coraje y el desconcierto más escandaloso que puede existir.

Él y su afán de encantarme. Todas las ideas y pensamientos se agolpaban; unos malos, otros más malos y otros peores. Ya en ese sitio, ese extraño e incomodo momento perdido en el universo no quedaba nada bueno. La tensión se podía escuchar aguda como una cuerda mal afinada de guitarra. Él y su afán de engañarme con preciosas mentiras, mentiras sabor a miel. 

Los recuerdos como puñaladas... Uno tras otro, sin piedad. Él hacía mis noches luminosas como el sol frío y brillante del invierno, cálidas y acogerdoras noches llenas de magia, en las que me sentía la más hermosa de las mujeres, en las que el viento tenía color y el frío me hacía los mandados entre sus brazos.
¡Su pu#"&$ madre! me enamoré del peor, del Don Juan empedernido, el experto mentiroso y cuantas más frases salseras cumbiancheras acerca de hombres hechos para joder existan y se ocurran son para él.

Y si las luces me las hacía más brillantes, sus besos me los entregaba con moños, mariposas y burbujas rosas, sus caricias eran brazas en mi piel de bruta. Y su aroma, ese olor que aún en el recuerdo hace erizarme la nuca y más allá.

Me llevó al cielo, me revolcó en las nubes, me convirtió en la reina de su cuento y yo creí entero el argumento. Ahora agradezco que se respirar; de lo contrario ayer hubiese muerto. También agradezco las enseñanzas de Homero... Simpson; pues en mi mente mientras yo esperaba respuestas no paraba de cantar: "Chasing Pirates" e imaginar escenas risibles de "New Girl"... En efecto mi personalidad distraída me protegió de enterrarme en ese gran profundo abismo al que me sentí caer.

La noche de anoche, se ha ganado un puesto en mi top five de: pinches noches no oscuras, lo que le sigue. Pero soy fuerte, siempre se me congela la sangre por un tiempo, siempre miro hacia adelante porque el mundo no se detiene, mi mundo no se detiene por nadie. Sólo lo invité a pasar (quería que se quedara) e hizo un desmadre propio de cobrarle al infeliz todo lo roto que dejó. Pero ahora es mi trabajo deshacerme de los trozos y la basura esparcida por todos lados, limpiar las manchas con una que otra lagrimita corrosiva. Eso sí; con límite de tiempo la caída y para la próxima un condón bien puesto en el corazón.