martes, 18 de marzo de 2014

Creyendo que eres la única o la historia del príncipe engañador

Con las mismas palabras que a su novia, con las mismas palabras que a todas las demás; el muy cobarde y falto de creatividad primordialmente, me convenció de que yo era especial para él.

¿Pero de cuando a acá, me dejo convencer así? Pues nada, me encanta el tipo. La química me incendió entera cuando lo conocí. Me enganché a la espera de su siguiente paso, todo un caballero aparentemente, todo un conquistador. Yo como con juguete nuevo, dejándome conquistar, dejándome apendejar más bien, ahora que lo pienso detenidamente.

Perdí la cabeza por un intento de Don Juan con sonrisa de sociopata, que al final de cuentas es lo que es. Un ser sin escrúpulos adicto a la adrenalina de la conquista y la cacería. Que lo que menos le interesa es la persona a la que le dedica su deseo por un rato, lo que le interesa es presumir su galanura ante los demás.

Soy una tonta, y no dejo de repetírmelo. Me sorprende mi estupidez y lo ciega que quise ser. Me dejé conquistar por un papanatas que me prometió el cielo y a cambio de eso recibí mentiras y sonrisas falsas. Lo veo ahora seduciendo a otra, y luego a otra. Ya veremos quien es la próxima que cae.

Crecido seguramente en un ambiente totalmente machista en donde la mujer es vista como un objeto en el que se puede descargar sexualmente, en donde empiezan y terminan sus inseguridades.

Tengo ganas de platicar con la otra de la otra... El muy cabrón, me quería como la otra, esa otra que según nunca se entera de que es la otra. Yo mensa creyéndome la novia de un hombre con una novia ya. Ahora buscando una más y pues si, una más bruta que sabe toda la historia y aún así le permite todo y "se deja querer".

NO MAMES QUE HAY CHAVAS ASÍ??!!
De plano tan necesitadas y desesperadas están algunas que aceptan la situación que sea por más humillante y denigrante. Con tal de no estar "solas" porque estas re-sola si aceptas una relación así. Porque estas bajando al nivel más bajo que puede haber en el mundo de las relaciones. Aceptar ser la otra, esa que le dan el tiempo que sobra, el tiempo en el que se escapa de la catedral para visitar la capilla en la que le rezas como si de veras fuera el súper hombre que crees que es y lo peor que él cree que es.

Ser la segundona no es para mi, evidentemente no es para ninguna. Yo pienso que el día que dejemos de aceptar ser la otra, ese día los hombres dejaran de buscar otros brazos.
Yo soy ferviente creyente de la monogamia en serie, sí en serie: mi concepto es... ten las parejas que quieras, pero una luego de la otra, no una sobre otra y encima de otra y detrás de la otra (por muy orgía que pueda leerse) Y hay que ser sinceras, alguna vez en la vida acepté ser la otra, pero no porque sea yo muy open mind, sino porque en mi interior esperaba salir triunfante y quedarme como la buena y la mera mera, o sea la novia con título nobiliario, familiar y toda la cosa.
Pero eso no pasa y te quedas sentadota con tu frustración llorando cada que no se aparece, cada que no contesta, cada que te deja vestida y alborotada. Para que después se aparezca con su cara de inocente, diciéndote que siente que le mueves hasta el hueso más pequeño del cuerpo con tu mirada, que eres hermosa, perfecta para él, que ya va a dejar de hacer lo que hace, llega diciendo que te quiere mucho o chance ya hasta te dice que te ama, te llena de chocolates, que a parte de querer limpiar su culpa te engordan. Y te invita a salir y te sonríe como el príncipe encantador... una vez más a la basura tu dignidad y tu resolución de dejarlo porque ya es suficiente. Vas de idiota a salir con el una vez más.

Pasas la noche de tu vida; y al día siguiente. Al día siguiente sigues siendo la otra, te quedas como la zorra, como la bruta y tontona que se traga todo, que le perdona todo y que no obstante le es fiel... duh!
De pronto y gracias al destino te enteras que le dedicó la misma canción a no se quien más. Esa canción que ya estabas a punto de pagarle marca registrada de tantas pinches veces que la has escuchado con el corazón volteado sintiéndote única y creyendo cada palabra.

Quiero ver, de Cafeta, Nubes y Para que no digas que no pienso en ti de Caifanes, Beber de tu sangre de Los amantes de Lola. ¿qué por qué las enlisto? Pues para que vayas identificando a tu príncipe engañador.
Además de los mensajes encantadores con sus imágenes que te hacen sonreír, que seguramente manda en lista de a dos, tres, cuatro, ve tu a saber.


 Lo importante es cortar antes, dejar de creerle sus mentirotas y dejar de ilusionarte, ahora que siempre existe la opción de usarlo para lo que es y tirarlo a los desechos peligrosos... Antes de que te tire a ti a los desechos rotos sin posiblidad de reciclaje.



martes, 4 de marzo de 2014

Rompiéndote la madre.com

Así me siento desde ayer, me he sorprendido de mi misma; de mi capacidad de mantenerme ecuánime e intacta ante el horror y la nausea que a cualquiera le podría provocar una situación así.

Simplemente mantuve mi cabeza altiva, la mirada perdida y el corazón con los latidos desbocados, la boca seca con el pensamiento constante de controlar cualquier resquicio de lágrimas que pudiesen evidenciar el dolor que crecía sin medida ni proporciones dentro de mí.

Ante una humeante taza de té simplón; mis manos tamborileaban y mi mente estaba reseca y árida, convirtiéndose en la envidia de cualquier desierto inmenso. Dentro de tanta nada, extrañamente la cara de una chica aparecía intermitente como enviada por un estrobo dentro de mi cabeza.

Junto a mi en el apestoso y mugriento, manchado sillón rojo: estaba él tan distante que podría construir una ciudad en medio, pero tan cerca que su olor invadía mi nariz. Una, dos, tres veces intentó tomar mi mano. Pero yo ya estaba en otro plano, uno muy oscuro, uno muy lejos, uno muy espantoso. Sentí la caída hasta el fondo bien fondo hondo no obstante retorcido y solitario. De esas veces que sueñas que caes y brincas entero; así yo ayer. La diferencia es que estaba despierta, con los ojos clavados no se dónde. Que maldita sea no era un sueño, más bien una pesadilla. Ahí estaba yo viviendo el dolor, ese dolor del que tanto temía, del que tanto huía; se materializaba en millones de latidos desbocados llenos de la tristeza, el coraje y el desconcierto más escandaloso que puede existir.

Él y su afán de encantarme. Todas las ideas y pensamientos se agolpaban; unos malos, otros más malos y otros peores. Ya en ese sitio, ese extraño e incomodo momento perdido en el universo no quedaba nada bueno. La tensión se podía escuchar aguda como una cuerda mal afinada de guitarra. Él y su afán de engañarme con preciosas mentiras, mentiras sabor a miel. 

Los recuerdos como puñaladas... Uno tras otro, sin piedad. Él hacía mis noches luminosas como el sol frío y brillante del invierno, cálidas y acogerdoras noches llenas de magia, en las que me sentía la más hermosa de las mujeres, en las que el viento tenía color y el frío me hacía los mandados entre sus brazos.
¡Su pu#"&$ madre! me enamoré del peor, del Don Juan empedernido, el experto mentiroso y cuantas más frases salseras cumbiancheras acerca de hombres hechos para joder existan y se ocurran son para él.

Y si las luces me las hacía más brillantes, sus besos me los entregaba con moños, mariposas y burbujas rosas, sus caricias eran brazas en mi piel de bruta. Y su aroma, ese olor que aún en el recuerdo hace erizarme la nuca y más allá.

Me llevó al cielo, me revolcó en las nubes, me convirtió en la reina de su cuento y yo creí entero el argumento. Ahora agradezco que se respirar; de lo contrario ayer hubiese muerto. También agradezco las enseñanzas de Homero... Simpson; pues en mi mente mientras yo esperaba respuestas no paraba de cantar: "Chasing Pirates" e imaginar escenas risibles de "New Girl"... En efecto mi personalidad distraída me protegió de enterrarme en ese gran profundo abismo al que me sentí caer.

La noche de anoche, se ha ganado un puesto en mi top five de: pinches noches no oscuras, lo que le sigue. Pero soy fuerte, siempre se me congela la sangre por un tiempo, siempre miro hacia adelante porque el mundo no se detiene, mi mundo no se detiene por nadie. Sólo lo invité a pasar (quería que se quedara) e hizo un desmadre propio de cobrarle al infeliz todo lo roto que dejó. Pero ahora es mi trabajo deshacerme de los trozos y la basura esparcida por todos lados, limpiar las manchas con una que otra lagrimita corrosiva. Eso sí; con límite de tiempo la caída y para la próxima un condón bien puesto en el corazón.